¿Qué tratamos?

 

 

Piedras en equilibrio
Pedro Durán

Muchos síntomas y/o enfermedades no son más que la consecuencia de una disfunción o una mala adaptación del sistema nervioso central, a menudo mal diagnosticados y, en consecuencia, mal tratados.

Algunos diagnósticos médicos se basan en lo que se cree que son anomalías, como la degeneración vertebral y los prolapsos o hernias discales; sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que son señales normales de envejecimiento y, generalmente, no la causa del dolor.

Hay otras situaciones, como en las lesiones por esfuerzo repetitivo (el síndrome del túnel carpiano, por ejemplo) y la fibromialgia, que se creían incurables y que, no obstante, pueden revertirse totalmente cuando son abordadas y tratadas como síndromes de sensibilidad central (SSC).

A muchas personas no se les encuentra la causa de los síntomas que padecen. El 21% de los pacientes de atención primaria en el Reino Unido tienen síntomas sin explicación médica, y sospechamos que muchas veces son una manifestación de esa disfunción del sistema nervioso, conocida con el nombre de síndrome de sensibilidad central y casi siempre provocada por el estrés crónico. Lo más curioso es que con frecuencia no somos conscientes de que lo tenemos porque nos hemos acostumbrado a vivir en respuesta al estrés.

Más del 17% de la población adulta española sufre de dolor crónico no oncológico, lo que supone que 1 de cada 6 españoles acuden a atención primaria para solucionarlo, con una repercusión directa en su calidad de vida y actividad laboral.

Obviamente muchos síntomas pueden camuflarse como síndrome de sensibilidad central pese a tener un origen más grave. Con el fin de tratar el SSC con seguridad, dichas causas más graves (cáncer, infección, fractura, trastornos autoinmunes¬…) deben ser descartadas previamente.

Condiciones de dolor crónico común tratadas aquí:

  • Musculoesqueléticas: dolor de espalda, de cuello, dolor en las articulaciones de los hombros, codos, caderas, rodillas, en los pies (fascitis plantar…), síndrome del túnel carpiano…
  • Dolor de cabeza tensional, jaquecas, cefaleas, tinnitus, acúfenos…
  • Síndrome de la articulación temporomandibular (ATM)…
  • Dolor de pecho no cardíaco (costocondritis)…
  • Síndrome de dolor miofascial…
  • Desequilibrios y/o mareos, vértigos…
  • Síndrome de dolor pelviano, dolor lumbar y pelviano en el posparto asociado al uso de epidural…
  • Dolor producido por artrosis y desgaste…
  • Condiciones conocidas como síndromes de sensibilidad central (SSC): fibromialgia, fatiga crónica, síndrome de piernas inquietas, síndrome de la laringe irritable, síndrome del colón irritable, síndrome de vejiga irritable, sensibilidad química múltiple, ortostática postural o síndrome de taquicardia, estrés postraumático, trastornos del sueño, sequedad en la boca, parestesias, sensibilidad a los campos electromagnéticos, sensibilidad a alimentos, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, escozor, trastornos cognitivos (desorientaciones, olvidos…), alteraciones del termostato de la temperatura corporal…

Tratamos la mayoría de tipo de dolor y afecciones crónicas. Así como el SMT, o síndrome de mioneuritis tensional, en inglés TMS, Mind-Body Syndrom o Pschycophysiological Disorder (PPD).

El término “crónico” se refiere a la duración del dolor, no a su incurabilidad. La mayor parte del dolor crónico se experimentan durante más de tres meses.

Antes de llamarnos, consulte con su médico los síntomas que padece para descartar una infección, cáncer, fracturas o trastornos autoinmunes.