¿Qué hacemos?

Hoy en día tenemos la suficiente evidencia científica que demuestra que el área donde se siente el dolor es sólo una pequeña parte del problema. Una lesión inicial normalmente se cura después de un máximo de 8 semanas y después de eso, a pesar de que sufrimos un dolor muy real, ya no es probable que lo que produce el dolor es el daño estructural inicial, sino una hipersensibilización del sistema nervioso. De hecho, es probable que sea la sensibilidad del nervio que está sufriendo, causada por una serie de factores, entre ellos el estrés emocional, lo que hace que el dolor se convierta en crónico.

Todo dolor de espalda, cuello o de cualquier otra estructura, es generado por el cerebro y el sistema nervioso. La buena noticia es que el cerebro es neuroplástico, lo que significa que tiene la capacidad de cambiar, y olvidar las vías nerviosas dolorosas que ha desarrollado.

 

Por lo que el dolor crónico puede curarse

 

La mayor parte de las veces no ocurre así por un mal diagnóstico, al no tener en cuenta estos nuevos conocimientos de la Ciencia del Dolor, y de las Neurociencias.

Nuestro tratamiento está dirigido a la elaboración de estrategias para desarrollar nuevas vías sin dolor.